El hecho se registró en Cañada Grande, un paraje distante a unos cinco kilómetros de Río Branco (Cerro Largo), en la frontera con Brasil.
En una finca rural vivían dos hermanos, uno de 37 y otro de 47, quienes discutieron acaloradamente por un tema de herencia.
El altercado llegó a tal punto que el menor de ellos (37) de iniciales P.P, golpeó a su hermano en la cabeza utilizando una maquina de alambrar que pesa aproximadamente 7 kilos.
Según la Policía, lo golpeó hasta matarlo y también utilizó unos palos que fueron hallados en la escena del crimen.
La víctima fue identificada como Gerardo Pereira, de 47 años.
El agresor, luego de haber consumado el hecho durmió en el mismo recinto donde estaba su hermano muerto.
Incluso, poco después del hecho recibió la visita de un vecino con el cual tomó algunos mates y luego se acostó a descansar, al lado del cadáver.
Cuando se levantó, fue a trabajar como cualquier día, a un establecimiento rural cerca de su casa. A las 19 horas del día lunes llegó a la casa y denunció a la policía que alguien había matado a su hermano. Cuando las autoridades fueron a la casa encontraron el cuerpo de la víctima, que presentaba abundante sangrado. El hombre llevaba muerto unas 24 horas.
Durante la indagatoria, la Policía notó una actitud extraña en el denunciante y elementos que llevaron a desconfiar de su testimonio. Luego de varias evasivas confesó lo ocurrido, por lo que se procedió a la reconstrucción junto a efectivos de la seccional 16ª y 3ª, forense y la jueza de Río Branco. El autor confeso ante la Policía vuelve hoy a la Justicia de Río Branco.
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